Este 1º de Mayo se da en un ambiente muy especial y previo a unas elecciones municipales y autonómicas que pueden ser el inicio del fin de la derecha. Hace un año parecía como si nada estuviera pasando y ahora, sin embargo, lo que tenemos es el movimiento más importante contra la derecha en años. El PP salió derrotado de la huelga general del 20 de junio. Por primera vez desde que estaba en el gobierno se puso en evidencia la enorme debilidad de este gobierno, que ante el primer enfrentamiento serio con los trabajadores lo perdió. Tras la huelga general, los problemas para el PP no han parado: huelga general en la enseñanza, el desastre del Prestige, donde el PP ha vuelto a dar una muestra de prepotencia e incompetencia y, por último, su posición en la guerra contra Iraq del lado del imperialismo anglo-americano, que ha llevado a una segunda huelga general de trabajadores en menos de un año. Todas las movilizaciones contra la guerra han puesto de manifiesto el rechazo a la política del PP de la inmensa mayoría de la población.

LOS ESTUDIANTES CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA

Los jóvenes hemos sido desde el principio uno de los sectores más combativos. Desde que el PP llegó al gobierno en 1996 los estudiantes hemos salido a la calle denunciando su política reaccionaria: contra la LOU, contra la Ley de "Calidad" y la Ley de FP, leyes, todas ellas, para profundizar en la privatización de la enseñanza y poner más impedimentos a los hijos de los trabajadores para acceder a una educación pública de calidad y a un futuro digno. También participamos activamente en la huelga general de 20 de junio, velando por nuestro futuro laboral. Y ahora hemos participado de lleno en el movimiento contra la guerra. El Sindicato de Estudiantes ha convocado seis huelgas de estudiantes, la última el pasado 10 de abril junto a los trabajadores convocados por UGT, CGT, otros sindicatos de clase y en algunas zonas CCOO, exigiendo que ni un soldado, ni un euro, ni una bala se empleara en esta masacre imperialista y que el dinero de la intervención fuera para gastos sociales. Además hemos explicado que era una guerra imperialista, una guerra para controlar los recursos petrolíferos de Iraq y para incrementar el control del imperialismo norteamericano sobre esa zona del mundo. Ni terminar con armas de destrucción masiva, que a día de hoy siguen sin encontrarse, ni terminar con el terrorismo internacional, ni liberar al pueblo iraquí, ni llevar la democracia a ningún país. Recordemos el franquismo en el Estado español: no fueron las tropas americanas ni ningún bombardeo los que terminaron con la dictadura franquista, sino la movilización consciente y masiva de jóvenes y trabajadores. Con las movilizaciones de los años 70 se conquistaron los derechos democráticos elementales.
Por eso hemos defendido que sólo la lucha organizada de los trabajadores a nivel internacional podía frenar al imperialismo. Ni la ONU, organismo controlado por el imperialismo americano, ni los gobiernos de Francia o Alemania, iban a frenar al imperialismo USA. No podíamos confiar en gobiernos que, como el de Chirac, atacan a sus trabajadores, igual que Aznar lo hace aquí, y que impone leyes reaccionarias contra la población inmigrante, en su mayoría árabe. Precisamente por eso hemos defendido la necesidad de una huelga general de 24 horas antes de que se iniciara la guerra: "parar el país, parar Europa, para parar la guerra". Las multitudinarias manifestaciones del 15 de febrero y del 15 de marzo en todo el mundo han puesto de manifiesto que la lucha internacional sí es posible. Además ha habido casos de boicot al transporte de material bélico por parte de trabajadores en Escocia, Italia, Austria, Australia, etc., huelgas generales parciales en Grecia e Italia, paros en los astilleros españoles el día que estalló la guerra... Había condiciones para que los dirigentes sindicales europeos y norteamericanos hubieran puesto fecha a una huelga general contra la guerra, antes de que ésta hubiera estallado, dentro de un plan de movilizaciones contra la misma. Éste era el único camino. La huelga del 10 de abril convocada por UGT y CGT y secundada por otros sindicatos fue en ese sentido un paso adelante, pero insuficiente. Una huelga general de 24 horas hubiera sido secundada de manera entusiasta por los trabajadores.

EL ÚNICO ARGUMENTO DEL PP: LA REPRESIÓN.
"GOBIERNO DIMISIÓN"

Para la mayoría de jóvenes y trabajadores ha quedado claro que el mismo gobierno que en política interior ataca a los trabajadores, insulta a los parados para tratar de justificar el decretazo, recorta los gastos sociales, obstaculiza la limpieza del chapapote de las costas de Galicia y de la cordillera cantábrica..., es el mismo que se alía con los poderosos para oprimir a un pueblo inocente, como el iraquí. Por eso, a medida que han ido pasando las semanas, las movilizaciones se han convertido, cada vez más, en una lucha abierta contra el gobierno. Y precisamente por eso, desde que se inició la guerra hemos tenido que soportar la violencia policial más salvaje, con cargas como las que tuvieron lugar en la concentración frente a la embajada estadounidense en Madrid al día siguiente del inicio de la guerra, con cerca de 200 heridos. Ansuátegui, delegado del Gobierno en Madrid, alentado por Aznar, actúa como si la calle fuera suya, demostrando una vez más su talante franquista. Pero todo esto está dentro de una ofensiva mayor contra los derechos democráticos: el Ayuntamiento de Madrid en manos del PP quiere recortar el derecho a manifestación obligando a quienes la convoquen a pagar una fianza y la Xunta de Galicia ha prohibido que se coloquen carteles contra la guerra o de Nunca Máis y que se hagan asambleas o referéndum que no tengan que ver directamente con cuestiones educativas: la dictadura en los centros de estudio. El Sindicato de Estudiantes también está sufriendo represión: multas en Salamanca por organizar las movilizaciones contra la guerra, afiliados inscritos en listas negras del PP, amenazados por la policía nacional y la Guardia Civil en Huelva, Cádiz o Tarragona, etc. Es más, en el colmo del histerismo, hace pocos días salía en la prensa el anteproyecto para modificar el Código Penal Militar. ¡Pretenden incluir como delito, con penas de cárcel, hacer actos de protesta contra la participación española en conflictos internacionales! Esta es la democracia del PP.
Desde la huelga general del 20 de junio y, sobre todo, desde hace un par de meses, el PP ha tenido que soportar a la gente en la calle gritándoles, pidiendo su dimisión y no pueden resistirlo. Están totalmente aislados, no tienen ningún apoyo social firme. Es un gobierno en el aire, arrogante y cada vez utiliza más la represión y la mentira para intentar ocultar su debilidad e intentar amedrentarnos y silenciarnos.

LUCHAR CONTRA LA DERECHA,
LUCHAR CONTRA EL CAPITALISMO

La lucha contra la guerra ha puesto en evidencia más que nunca el carácter de la derecha y cómo ésta defiende a los ricos, a los poderosos, a las grandes multinacionales, a los sectores reaccionarios del aparato represivo del Estado, en definitiva, a aquellos en los que se sustenta este decadente sistema: el capitalismo. El PP se ha hecho insoportable para la mayoría de la sociedad. Conseguir una sociedad mejor para los trabajadores y para los jóvenes pasa por echar a la derecha del gobierno. Por eso, desde el Sindicato de Estudiantes tenemos muy claro que en las próximas elecciones hay que votar a la izquierda y echar fuera al gobierno PP. Pedimos un gobierno PSOE-IU con un verdadero programa de izquierdas que lo primero que haga sea derogar la LOU y la Ley de "Calidad" y poner en marcha una reforma educativa en beneficio de los hijos de los trabajadores; retirar lo que todavía queda vigente del Decretazo; echar atrás la Ley de Partidos; poner freno a la política de privatizaciones y renacionalizar las empresas privatizadas, etc. Esto sería un enorme paso adelante. Sólo así se cumplirían las expectativas de la mayoría de los jóvenes y trabajadores, de lo contrario volveremos a salir a la calle.
Por eso, no basta con echar a la derecha, no basta con votar, tenemos que organizarnos para garantizar que un gobierno de izquierdas cumpla con un programa que mejore nuestras condiciones de vida. Sólo expropiando a las grandes multinacionales, a los terratenientes y a la banca y poniendo los enormes recursos existentes bajo control de los trabajadores, es decir, luchando por el socialismo, podremos satisfacer las necesidades de la inmensa mayoría de la sociedad y no la de unos pocos privilegiados.

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