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Las compañeras y compañeros de Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes hemos estado presentes en la movilización impulsada por colectivos y organizaciones de la izquierda combativa en defensa de la sanidad y los servicios públicos.
Antes de comenzar un fuerte dispositivo policial ha identificado a decenas de personas, advirtiéndonos de que la concentración había sido ilegalizada por el delegado del Gobierno en Madrid y destacado dirigente del PSOE, José Manuel Franco. Un ataque sangrante a la libertad de expresión cuando 24 horas antes una manifestación neonazi, en tributo a la División Azul, sí fue permitida por este mismo delegado. 
 
No podemos aceptar estos ataques a la izquierda que lucha, a los colectivos sociales, de trabajadores sanitarios, a la juventud golpeada por la crisis. Un gobierno, y un partido como el PSOE, que impone la celebración de unas elecciones en Catalunya despreciando las opiniones de los virólogos y especialistas sanitarios en medio la cuarta ola, intenta ponernos una mordaza precisamente a aquellas organizaciones que estamos en la primera línea de lucha contra el PP, Vox y Cs, y exigimos la dimisión de Ayuso. 
 
No hay duda de que en Madrid, la izquierda parlamentaria está llevando a cabo un juego muy peligroso: su política de unidad nacional les impide ejercer una oposición contundente a la derecha a la que consienten todo y con la que pactan todo, mientras la sanidad y los servicios públicos están bajo ataque y privatización permanente. 
 
Por eso, la movilización de hoy tiene todo el sentido. Pablo Hásel puede entrar en prisión, dos policías machacan brutalmente a un padre y a su hija en Linares y los antidisturbios golpean con saña a los jóvenes que protestan. La ley Mordaza se aplica masivamente, pero los fascistas campan a sus anchas con impunidad. 
La anormalidad democrática es evidente, como dice Pablo Iglesias. Pero ¿hasta cuando el vicepresidente del Gobierno seguirá en unidad de acción en un consejo de ministros con los que amparan y legislan estos atropellos? 
 
Hoy cientos de activistas hemos gritado con fuerza verdades como puños: ¡recortar en sanidad es un acto criminal! ¡Ayuso dimisión! o ¡Madrid será la tumba del fascismo! Desde Callao a la puerta del Sol. Y lo seguiremos haciendo por la libertad de expresión y contra la represión a la izquierda que lucha, denunciando las decisiones arbitrarias y antidemocráticas del Delegado del Gobierno de Madrid de prohibir esta movilización mientras autoriza las algaradas fascistas. 
 
Ni un paso atrás, ¡la lucha es el único camino!